Y no pudo ser porque nunca fui yo, si no mi imagen que cerca de ti se desdibujaba en un manojo de nervios que no podía controlar.
Y lo fue sin planear, pese a una absoluta y meditada negación porque sabía ser yo: sin obsesión, sin nervios, sin tanta tontería, sólo amor.
Y la felicidad llegó sin hacer ruido pero acompañada: de celos, de inseguridad, de idas y venidas que nos separaban más de lo que nos dejaban juntos, pero que nos aproximaban día a día más. Con expectativas, con miedo, sin miras a futuros inmediatos, pero con ganas de futuros venideros, con derecho a divagar en el después común y con hambre de recortar las distancias. Con dudas por las diferencias e increíble paz cuando estamos juntos. Sin cantos de sirena, sin tapar, sin fingir, resumiendo lo mínimo.
****
Acaso anhelo la traición, acaso yo ampararía la oportunidad/tentación.
Acaso dejaría escapar mi rancio sueño de temprana edad.
Debería conocer estas respuestas ya, por no permitir sufrimiento venidero, por perseguir la luz una vez más.
Acaso me conformo con el presente cuando en realidad ardo en deseos de un futuro diferente...

Meneame
del.icio.us
Dejar un Comentario