A veces sufría una tremenda melancoía hacia cosas que no me habían pertenecido nunca. la presión de no poder conseguirlas o quizá haber dejado de intentarlo.
Una rancia frustación por anhelos que ya no me tocaba perseguir. Quizá angustia por un anclaje prematuro, pero cómo se evitan esas cosas.
No sabía qué hacer con ello, con aquella melancolía, aquella frustración: si encerrarla en la habitación de las cosas que pudieron ser qpero que no lo fueron o hacer tamblear los cimientos de mi vida por puro capricho, por aburrimiento, ahora que la juventud me acompañaba para poder afrontar accesos de locura.
En el ahora la balanza se encontraba llena, al otro lado, en el peso opuesto, sólo se contaba una cosa, que podía llamarse de diversas maneras: ya se incertidumbre, novedad, sorpresa o excitación... aquello e aleja de la rutina, lo conocido...
Tantas cosas por hacer antes que llevar una economía doméstica...

Meneame
del.icio.us
Dejar un Comentario